Todo final termina en Punto y seguido

miércoles, 18 de mayo de 2016

Creo que dormiré…

grabado
Grabado de Leopoldo Méndez
Creo que dormiré…
Por: Martha A. Roa Araiza1


Claramente el día es horrible, las gotas de lluvia golpean mi ventana. Yo sólo quiero dormir, después de todo, no puedo dedicarme a otra cosa. La lluvia siempre era tan jodidamente nostálgica, ni si quiera puedo levantarme a prender la radio. ¡Maldita pesadez!

Golpean a mi puerta,  claramente no voy a responder, no tengo ganas, sólo quiero dormir, volver a dormir; pero no puedo. Golpean de nuevo. Sólo contemplo ese mueble lleno de libros viejos, libros maltratados, algunos de oferta, y esas estúpidas flores. No voy  a responder, además, me arden los ojos, no quiero que me vean así. ¡Ah, maldita pesadez!

Es curioso como la existencia humana carece muchas veces de sentido; vi el reloj, marca las once y media. Continúo y comienzo a preguntarme mientras repaso con mis áridos ojos la habitación ¿Qué significa el dolor ante la inmensidad del universo? ¿Acaso la existencia tiene sentido? Dios en su misericordia no podría… ¿Hay Dios?

Al fin para de llover, estaba harta de ese ruido espantoso. Pero el día sigue gris, ventoso. Intento recordar  qué fue lo que hice mal, a quien dañé en mi corto paso por la vida, a quien ilusione, a quien amé; todo es confuso. Regreso mis vista al reloj–tick tack, tick tack- marcaba las once treinta y dos. Haré otro esfuerzo, sólo para acomodar esta cobija. Quería evadir lo de anoche - ¿Qué fue lo que hice mal?– No me arrepentía de nada, sólo quería una respuesta ¿Acaso me engaño? ¿Hay alguien más? ¿Qué diablos pasó? Sólo quiero dormir. Todo es un maldito caos y es abrumador, tantas ideas queriendo entrar. Y qué carajo con esta impetuosa necesidad de encontrar un compañero ¿Para que todo resulte así? No comprendo.

Creo que cerré bien mi puerta, no quiero ser molestada. Me siento completamente resfriada, sin energía.  – tick tack- Las once treinta y cinco. Recuerdo aquella tarde de domingo cuando salí con mis padres al parque, yo tendría 8 años; como los extraño, si tan sólo pudiera llamar a mi madre, pero no quiero que me escuche así.

Al fin dejaron de llamar a la puerta. Creo que dormiré, otro poco u otro mucho, no lo sé. Sólo quiero descansar un poco la mente, tener calma. Tal vez todo pase mañana, en un mes, o nunca, no lo sé.





1 Estudiante de la licenciatura en Derecho de la Universidad de Guanajuato, correo: martha.roa.araiiza@gmail.com

martes, 10 de mayo de 2016

El liberalismo en el que creo




Por: Salvador Escobar López1

El liberalismo enaltece al ser humano en su individualidad y en su capacidad para tomar decisiones sin la intervención de nadie o de algo. La libertad es el valor principal en los aspectos económicos y políticos.

El liberalismo es una corriente filosófica que surge a finales del siglo XVIII como respuesta al autoritarismo medieval que se vivía en Europa.

Debido a su larga historia y a que el liberalismo ha significado diferentes cosas a lo largo del tiempo, es muy difícil hablar de él en términos generales, como bien explica Alan Ryan:

Cualquiera que trate de dar una breve reseña del liberalismo se enfrenta inmediatamente con una pregunta difícil: ¿Se trata de liberalismo o liberalismos? Es fácil hacer una lista de liberales famosos; es más difícil decir lo que tienen en común. John Locke , Adam Smith , Montesquieu , Thomas Jefferson , John Stuart Mill , Lord Acton , TH Green , John Dewey y contemporáneos como Isaiah Berlin y John Rawls son sin duda liberales - pero no todos ellos  están de acuerdo acerca de los límites de la tolerancia, la legitimidad del estado de bienestar, y las virtudes de la democracia (1993: 291).2

Además el neo-liberalismo ha tomado los principios expuestos por los clásicos y los ha llevado a extremos, promocionando un individualismo atómico3 y olvidando por completo las máximas de la libertad, igualdad y democracia. Es por eso que debemos retomar al liberalismo, hacerlo nuestro y adecuarlo para crear una realidad justa para todas las personas, el liberalismo social puede ser la respuesta. Expondré brevemente algunas de las ideas por las que creo en él.  

Creo en el libre mercado pues en él las personas eligen los productos que satisfacen sus necesidades y deseos. Este libre mercado debe ser uno que se apegue a la libertad y a la igualdad de las personas, solo bajo estos dos principios es que verdaderamente se van a poder lograr intercambios justos. No podemos creer ciegamente en que el mercado logrará esto de manera espontánea, tal vez se necesite la observancia por parte del Estado.

Creo que el papel del Estado es importante. Los clásicos afirman que su papel es de poca importancia y que debe de ser uno mínimo el cual solamente se debe de ocupar de la seguridad nacional y el de administrar la justicia; el Estado no debe de ser uno insignificante, el rol del mismo es de suma importancia para todos. Por medio de los impuestos4 debe de hacer una redistribución justa ¿se convertirá el Estado en uno benefactor? Tal vez sí y algunos libertarios dirán que eso es ineficiente pero ¿acaso lo eficiente es lo justo? Lo dudo mucho.

Creo en la igualdad, todos los seres humanos gozamos de una misma dignidad de eso no hay duda, pero al parecer inherente al capitalismo son las desigualdades económicas y sociales ¿cómo creer en la igualdad en sociedades capitalistas? Es aquí donde el papel del Estado cobra relevancia otra vez, al hacer la redistribución justa debe de dotar a las personas de los bienes y medios necesarios para que todos partamos del mismo piso y así todos los proyectos de vida puedan llevarse a cabo independientemente del nivel socioeconómico en el que se nazca. Pues ¿cómo puede una persona ser libre e igual si no tiene que comer o no tiene acceso a una educación digna?

Un Estado al escoger su forma de gobierno prioriza aspectos sociales y económicos. La democracia es sin duda la mejor forma de gobierno posible porque tiene como principios básicos que las personas somos libres e iguales y como resultado es posible lograr consensos.

Sé que el estado de derecho (ED) es fundamental en cualquier sociedad que se quiera jactar de ser democrática, porque refuerza la idea de igualdad de oportunidades al asegurar acceso a la justicia para todos, imparcialidad en la aplicación de las leyes y un proceso apegado a los derechos humanos pero el ED debe ser más que una característica del sistema judicial de un país, “el estado de derecho debería considerarse la norma basada en la legalidad de un estado democrático.” (O’Donnel 2001: 65)

Creo que las libertades individuales son las de mayor importancia para que una persona escoja su proyecto de vida. Pero eso no quiere decir que las libertades sociales no deban de existir o deban suprimirse; de hecho las primeras dependen de que de la existencia de las segundas, dicho de otra manera, sin libertades sociales no hay libertades individuales, es un proceso cronológico. La democracia igual debe de seguir este proceso, primero una democracia política5 y de ahí seguir el camino hacia una democracia liberal6.

Estas ideas nos invitan a repensar el liberalismo, hacer de la libertad y la igualdad algo que todas y todos disfrutemos cada día, por eso creo en el liberalismo social da una verdadera opción de jugar con las reglas del juego para cambiar el juego mismo.

Cambiemos el mundo, hagamos de él uno más justo. ¡Seamos utópicos!


Bibliografía

Martin, B. A. (1948). Liberalism. The Western Political Quarterly, 1(3), 295-297.
O'Donnel, G. (2001). La irrenunciabilidad del Estado de Derecho. Revista Instituciones y Desarrollo(8 y 9), 43-82.
Rawls, J. (1995). Liberalismo Político. (S. R. Báez, Trad.) México: Fondo de Cultura Económica.
Rawls, J. (1995). Teoría de la Justicia (2 ed.). (M. D. González, Trad.) México: Fondo de Cultura Económica.
Ríos, V. (17 de Abril de 2016). Inaceptable lo que #12máspobresMx muestra. Obtenido de Excelsior: http://www.excelsior.com.mx/opinion/viridiana-rios/2016/04/17/1087009
Ryan, A. (1993). Liberalism. En R. E. Goodin, & P. Pettit, A Companion to Contemporary Philosophy (págs. 291-311). Oxford: Blackwell.






1 Estudiante de la licenciatura en Ciencia Política de la Universidad de Guanajuato, correo electrónico: salvadorescob@gmail.com, twitter: @escob_salvador.
2 Traducción hecha por el autor.
3 Crea individuos egoísta, sin ningún tipo de empatía o interés por la vida o problemas de los demás, destruye a la sociedad desde la individualidad, por eso “atómica”.
4 Algunos libertarios afirman que los impuestos son una forma de trabajo forzado y que no deberían de existir. Los impuestos tienen una función social que debe de aportar a la igualdad de condiciones de las personas.
5 O’Donnel (2001:46) explicando la democracia política de Robert Dahl y sus características:  1)Cargos electos; 2) Elecciones libres y justas; 3) Sufragio universal; 4) El derecho de presentarse como candidato a un cargo; 5) Libertad de expresión; 6)Información alternativa; y 7) Autonomía
6 Donde además de las libertades sociales, todas las libertades individuales y los proyectos de vida de las personas se respeten y se asegure que se puedan llevar a cabo.

miércoles, 20 de abril de 2016

A huir del sectarismo: filias y fobias de la lucha feminista


Por: Juan Francisco Escamilla De Luna1

Hoy en día pocas luchas de emancipación tienen tantos detractores como la lucha feminista. La producción cultural que se ha erigido contra ésta es inmensa: memes, chistes y discursos, en términos generales, que han creado un consenso –mayor del que quisiera admitir– entre el grueso de la población, en el que se genera una imagen de la lucha feminista en donde éstas son “gordas que no se depilan y se rapan un lado de la cabeza y se desnudan para decirnos que todo las oprime. Han malinterpretado el feminismo y ahora quieren que todo lo que tenga pene se muera” (usando las palabras de un varón joven, heterosexual, de clase media y con educación universitaria).

Este discurso es horrible, pero seamos francos, es el dominante en gran parte de la sociedad. Y es que si bien es cierto que dice mucho que una de las principales críticas a las feministas sea su aspecto físico y/o el empoderamiento sobre el propio cuerpo que éstas ejercen, dice más que después de tantas décadas de disputar la cultura, sigamos perdiendo la batalla contra ese tipo de discursos.

Por esto, me pregunto si las/los feministas no hemos pecado de cierto sectarismo a la hora de disputar la cultura. Esto es, no es ninguna novedad decir que la lucha se nutre de los estudios de género, mismos que han logrado capitalizar muchas realidades de opresión para construir un cuerpo teórico formidable y variado que permite a muchas y muchos hablar de feminismos, en plural. El problema de esto llega al momento de materializar aquello que los estudios de género nos han enseñado, pues en ese proceso hemos tenido graves problemas para distinguir entre el discurso normativo surgido desde la crítica a la realidad, y la realidad misma que seguimos viviendo con todo lo paradójico que esto resulta: Simone de Beauvoir, Martha Lamas, Marcela Lagarde, Judith Butler, Alice y Rebecca Walker entre muchísimas más nos han enseñado bastante sobre el género como construcción social, el sexo como contenedor de privilegios o exclusión, la violencia machista como realidad estructural, el amor como espacio de violencia, etc. Pero cuando aprendemos esto, nos enamoramos del discurso feminista, y queremos usarlo sin ningún tipo de adecuación en el ejercicio cotidiano de esta lucha, topándonos a veces con lamentables casos de algunas feministas que en medio de una manifestación grita a las mujeres que no comparten la lucha: ¡Ustedes están siendo oprimidas y no se dan cuenta! (más lamentable aun cuando esto viene de un varón).

Al pasar esto, nos convertimos en izquierdistas, en el sentido del que Lenin dotaba al término: defensores de la pureza de los símbolos y principios de las y los referentes teóricos, mismos que podemos llegar a convertir en un fin en sí mismos, lo cual es un dificultad en tanto que ser izquierdista implica ser “casi siempre terriblemente minoritarios y débiles, aislados, incomprendidos e incapaces de confrontar los principios con la praxis”2.

Es bastante cómodo decirnos feministas desde el discurso. He notado que llega a ser hasta satisfactorio regañar a quienes no usan el lenguaje incluyente porque entendemos que visibilizar que existe más de un género es una acción que lucha contra esa discriminación que viene desde el idioma; decirle machista a todo aquél que haga un chiste sexista, aun sin intención política de por medio, porque esto –pensamos– es combatir al patriarcado en su forma cultural; atacar aquellos discursos que dicen que no hay que ser “ni machistas, ni feministas, mejor hay que ver por la igualdad”, porque sabemos que el feminismo lucha por la igualdad y no es el equivalente al machismo desde las mujeres… Sin embargo hay algo que no hemos querido ver, y es que la lucha avanza a una velocidad apenas superior a lo estático –y cuando avanza rápido lo hace en sentido contrario– cuando desde nuestro pedestal de superioridad moral predicamos los dogmas del feminismo, y quienes no nos quieren escuchar son las “masas serviles al patriarcado”.

Sé muy bien –al igual que la gran mayoría de quienes han leído un poco sobre estudios de género– que el discurso feminista no es un dogma, ni una superioridad moral, pero debemos ser conscientes de que o vamos entendiendo que no importa lo que nosotros sepamos, sino lo que la gente piense y perciba, o mejor pongámonos cómodos para otros mil años de violencia machista; porque las personas no leen –ni tienen por qué leer– a Martha Lamas o a Judith Butler, sino que leen/escuchan a Ricardo Alemán o Pedro Ferriz. Hay que entender de una vez la importancia reivindicar aquellos pequeños gestos progresistas como un padre cocinando, enseñándole a su hija a defenderse o motivándole jugar los deportes que quiera, una madre que se asume perfectamente capaz de salir de su casa a prepararse y ejercer cualquier rol laboral que decida, porque hasta hoy estoy convencido de que esos pequeños gestos –con todo y que quienes los realizan también tienen vicios culturales del patriarcado– hacen más por la lucha feminista que todas y todos los que en algún momento hemos sido víctimas de aquella enfermedad infantil de izquierdismo.

Ojo, que no estoy diciendo que debamos abandonar los estudios de género, sino que debemos saber distinguir cuándo, cómo y con qué adecuaciones usarlos en la lucha feminista, porque se trata de romper esos consensos que hoy día existen y subordinan a las personas a vivir la violencia machista. Y para romper esos consensos y lograr disputar los sentidos comunes como contrahegemonía necesitamos menos pureza académica y más táctica comunicativa que nos permita construir agregadores sociales de identidad a esta lucha, aunque para esto tengamos que dejar de lado los símbolos feministas, ya que “una política radical se mide por sus resultados, y el mejor indicador del éxito político, sobre todo cuando no se cuenta con más armas que la propaganda y la movilización, es la capacidad de crear contradicciones en el adversario”3, porque si hasta ahora movilizamos a diez, veinte, cincuenta personas –que encima son las mismas de siempre–, y ser tácticos nos permitiría hacerlo con doscientas, quinientas o mil, más nos vale empezar a pensar cómo ser tácticos y “construir pueblo”4.





1 Estudiante de la licenciatura en Ciencia Política, Universidad de Guanajuato. 
Twitter: @Pakoescamilla
2 Iglesias, P. (2014) “Disputar la Democracia”, Madrid: Akal. Página 27.
3 Ídem
4 Título de libro de Íñigo Errejón y Chantal Mouffe.

jueves, 7 de abril de 2016

Vivir a la carrera



Por: Fátima Amairani Valles Huerta.1

Dentro del mundo en el que nos movemos actualmente y envueltos en un esquema social atraído por la tecnología, las largas jornadas de trabajo, el estrés, la falta de tiempo y algunos otros factores comenzamos un modo de “vivir a la carrera”. Un ritmo de vida que para algunos es parte de la modernidad y al que es fácil adaptarse debido a los numerosos esquemas tecnológicos y a las plataformas virtuales que nos permiten comunicarnos de manera inmediata e incluso estar en dos lugares al mismo tiempo aunque no sea de forma presencial. Para otros este “vivir a la carrera” resulta un desajuste y un desgaste no sólo físico sino también emocional.
En algunos países del mundo como Holanda o Alemania por lo general en los países desarrolladosel tiempo de ocio es un factor clave para el bienestar de su  sociedad, tanto que incluso promueven políticas públicas a favor de este, por ejemplo las jornadas laborales cortas y los horarios flexibles, lo que permite que según las estadísticas, los holandeses dediquen aproximadamente 15.4 horas al día destinadas al ocio y al cuidado personal2. Por otro lado de la moneda y queriendo alcanzar la idea de “desarrollo”, muchas sociedades han apostado por algunas medidas como el aumento de la jornada laboral de sus ciudadanos e incluso el trabajo infantil, vulnerando más la condición de los niños para acceder a muchos de sus derechos, esto derivado de los bajos ingresos que tienen las familias para cubrir sus necesidades básicas, llevando a que sus integrantes tengan que tener dos trabajos o los niños tengan que abandonar la escuela.
Últimamente este enfoque  del bienestar reflejado en un salario o en bienes materiales, deja de darle importancia al tiempo de ocio y a lo relevante que tiene para el ser humano. Según el Instituto Mexicano para la Competitividad, México es el país que encabeza la lista de países con mayor número de horas laboradas al año. Las personas que cuentan con un empleo en nuestro país, trabajan aproximandaente 2,237 horas, le sigue Korea con 2,163 horas y después Grecia con 2,037 horas. Mientras que en el otro extremo se encuentra Noruega con 1,408 horas aproximadamente, Alemania con 1, 388 horas y por último Holanda con tan solo 1,380 horas por año.
Bajo estos esquemas laborales, el disfrutar de un momento de ocio resulta ser un lujo para muchos y nuestras preocupaciones se han tornado al ritmo que marca el reloj, teniendo periodos cortos de descanso incluso para tomar los alimentos. Dentro de esta lógica es preciso preguntarnos a qué le llamamos “bienestar” y reflexionar si esta idea está marcada por un crecimiento económico sin sentido que solamente haga crecer nuestras cifras macroeconómicas o en realidad se busca una verdadera calidad de vida.
En la última Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo realizada en nuestro país por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística, encontramos también algunas cifras interesantes3 acerca del uso del tiempo (en particular el tiempo de entretenimiento y ocio):  la población mayor a 12 años gasta entre 13 y 14 horas semanalmente en la utilización de medios masivos de comunicación, le siguen la convivencia social entre 6 y 7 horas, el deporte y ejercicio físico con aproximadamente 5 horas a la semana, la participación en juegos y aficiones con el mismo promedio y por último con 3 horas a la semana, la asistencia a algún tipo de evento cultural o deportivo.
Respecto a las cifras podemos darnos cuenta que tenemos poco tiempo de ocio, sin embargo el que tenemos lo gastamos en la utilización de los medios de comunicación, ya sea la televisión o el uso de dispositivos móviles, un hábito que se ha generalizado ya para adultos y niños. La manera en que convivimos es también resultado de estos procesos, en el que preferimos pasar tiempo frente a una pantalla, comer algo rápido en la calle porque no tenemos tiempo, dormir a deshoras y ser víctimas del estrés laboral que generan las largas jornadas de trabajo. Es importante tomar en cuenta que los seres humanos no podemos “vivir a la carrera” incluso por cuestiones biológicas, es un tema que muchos prefieren evadir en busca del “desarrollo” pero que poco a poco va penetrando en las sociedades y que resulta de interés también para los gobiernos, ya que a largo plazo puede afectar otros ámbitos de la actividad pública.

Referencias
Instituto Nacional de Geografía y Estadística. (2014). Encuesta Nacional sobre Uso del tiempo 2014. Consultada el 1 de abril de 2016 en http://www.inegi.org.mx/saladeprensa/boletines/2015/especiales/especiales2015_07_2.pdf
Instituto Mexicano para la Competitivdad. (s.f.). Horas trabajadas al año vía OCDE. Consultada el 1 de abril de 2016 en  http://imco.org.mx/competitividad/horas-trabajadas-al-ano-via-ocde/






1 Estudiante del sexto semestre de la Licenciatura en Administración Pública, correo electrónico: amairanivalleshuerta@gmail.com
2 Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. (s.f). Index Better Life: Países Bajos. Consultado el 4 de abril de 2016 en http://www.oecdbetterlifeindex.org/es/countries/netherlands-es/
3 Instituto Nacional de Geografía y Estadística.(2014). Encuesta Nacional sobre Uso del tiempo 2014. Consultada el 1 de abril de 2016 en http://www.inegi.org.mx/saladeprensa/boletines/2015/especiales/especiales2015_07_2.pdf

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