Vivir a la carrera
Por: Fátima Amairani Valles Huerta.1
Dentro del mundo en el que nos movemos
actualmente y envueltos en un esquema social atraído por la tecnología, las
largas jornadas de trabajo, el estrés, la falta de tiempo y algunos otros factores
comenzamos un modo de “vivir a la carrera”. Un ritmo de vida que para algunos
es parte de la modernidad y al que es fácil adaptarse debido a los numerosos
esquemas tecnológicos y a las plataformas virtuales que nos permiten
comunicarnos de manera inmediata e incluso estar en dos lugares al mismo tiempo
aunque no sea de forma
presencial. Para otros este “vivir a la carrera” resulta un desajuste y
un desgaste no sólo físico sino también emocional.
En algunos países del mundo como
Holanda o Alemania –por lo general en los
países desarrollados– el tiempo de ocio es un factor clave
para el bienestar de su sociedad, tanto
que incluso promueven políticas públicas a favor de este, por ejemplo las
jornadas laborales cortas y los horarios flexibles, lo que permite que según
las estadísticas, los holandeses dediquen aproximadamente 15.4 horas al día
destinadas al ocio y al cuidado personal2. Por otro lado de la moneda y queriendo alcanzar la
idea de “desarrollo”, muchas sociedades han apostado por algunas medidas como
el aumento de la jornada laboral de sus ciudadanos e incluso el trabajo
infantil, vulnerando más la condición de los niños para acceder a muchos de sus
derechos, esto derivado de los bajos ingresos que tienen las familias para
cubrir sus necesidades básicas, llevando a que sus integrantes tengan que tener
dos trabajos o los niños tengan que abandonar la escuela.
Últimamente este enfoque del bienestar reflejado en un salario o en
bienes materiales, deja de darle importancia al tiempo de ocio y a lo relevante
que tiene para el ser humano. Según el Instituto Mexicano para la
Competitividad, México es el país que encabeza la lista de países con mayor
número de horas laboradas al año. Las personas que
cuentan con un empleo en nuestro país, trabajan aproximandaente 2,237 horas, le
sigue Korea con 2,163 horas y después Grecia con 2,037 horas. Mientras
que en el otro extremo se encuentra Noruega con 1,408 horas aproximadamente,
Alemania con 1, 388 horas y por último Holanda con tan solo 1,380 horas por
año.
Bajo estos esquemas laborales, el
disfrutar de un momento de ocio resulta ser un lujo para muchos y nuestras
preocupaciones se han tornado al ritmo que marca el reloj, teniendo periodos
cortos de descanso incluso para
tomar los alimentos. Dentro de esta lógica es preciso preguntarnos a qué le
llamamos “bienestar” y reflexionar si esta idea está marcada por un crecimiento
económico sin sentido que solamente haga crecer nuestras cifras macroeconómicas
o en realidad se busca una verdadera calidad de vida.
En la última Encuesta Nacional sobre
Uso del Tiempo realizada en nuestro país por el Instituto Nacional de Geografía
y Estadística, encontramos también algunas cifras interesantes3 acerca del uso del tiempo (en particular el tiempo de
entretenimiento y ocio): la
población mayor a 12 años gasta entre 13 y 14 horas semanalmente en la
utilización de medios masivos de comunicación, le siguen la convivencia social
entre 6 y 7 horas, el deporte y ejercicio físico con aproximadamente 5 horas a
la semana, la participación en juegos y aficiones con el mismo promedio y por
último con 3 horas a la semana, la asistencia a algún tipo de evento cultural o
deportivo.
Respecto a las cifras podemos darnos cuenta
que tenemos poco tiempo de ocio, sin embargo el que tenemos lo gastamos en la
utilización de los medios de comunicación, ya sea la televisión o el uso de dispositivos móviles, un hábito que
se ha generalizado ya para adultos y niños. La manera en que convivimos es
también resultado de estos procesos, en el que preferimos pasar tiempo frente a
una pantalla, comer algo rápido en la calle porque no tenemos tiempo, dormir a
deshoras y ser víctimas del estrés laboral que generan las largas jornadas de
trabajo. Es importante tomar en cuenta que los seres humanos no podemos “vivir
a la carrera” incluso por cuestiones biológicas, es un tema que muchos prefieren
evadir en busca del “desarrollo” pero que poco a poco va penetrando en las
sociedades y que resulta de interés también para los gobiernos, ya que a largo
plazo puede afectar otros ámbitos de la actividad pública.
Referencias
Instituto Nacional de Geografía y Estadística. (2014). Encuesta Nacional sobre Uso del tiempo 2014.
Consultada el 1 de abril de 2016 en http://www.inegi.org.mx/saladeprensa/boletines/2015/especiales/especiales2015_07_2.pdf
Instituto Mexicano para la
Competitivdad. (s.f.). Horas trabajadas
al año vía OCDE. Consultada el 1 de abril de 2016 en http://imco.org.mx/competitividad/horas-trabajadas-al-ano-via-ocde/
1 Estudiante
del sexto semestre de la Licenciatura en Administración Pública, correo electrónico: amairanivalleshuerta@gmail.com
2 Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. (s.f).
Index Better Life: Países Bajos. Consultado el 4 de abril de 2016 en http://www.oecdbetterlifeindex.org/es/countries/netherlands-es/
3 Instituto Nacional de
Geografía y Estadística.(2014). Encuesta Nacional sobre Uso del tiempo 2014.
Consultada el 1 de abril de 2016 en
http://www.inegi.org.mx/saladeprensa/boletines/2015/especiales/especiales2015_07_2.pdf


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