Todo final termina en Punto y seguido

miércoles, 30 de marzo de 2016

Es cosa de adultos

Ciudadanía, juventud, infantil, opinión, participación
Mural a los niños héroes por Rafael Dorantes

En numerosas ocasiones hemos escuchado la frase: es cosa de adultos. Esta expresión es utilizada coloquialmente para indicar a un niño, niña o joven que la conversación que se está realizando incumbe solamente a la gente adulta. En consecuencia, se exige al menor que se retire y se abstenga de externalizar sus opiniones respecto al tema. Los asuntos de interés público pertenecen a esta categoría, ya que su discusión, en el mejor de los casos, sólo concierne a la ciudadanía (personas mayores de 18 años), limitando a infantes y adolescentes su derecho a participar y expresar su opinión respecto a problemas o asuntos que les afectan como integrantes de la sociedad.


Las concepciones minimalistas o procedimentales de la democracia, que implican una participación ciudadana acotada al proceso electoral, se han ido superando a lo largo de los últimos años; desarrollando de manera paralela, una visión integral que implica una participación de todos los miembros de la sociedad en los procesos de toma de decisiones. Esto implica una cultura política de participante –en términos de Almond y Verba–, que no se genera de manera automática al cumplir la mayoría de edad, sino que es un proceso de socialización y formación ciudadana; de aquí proviene la importancia de estimular el ejercicio de participación de infantes y adolescentes, para que se familiaricen con las prácticas esenciales de la vida democrática.


Con el objetivo de promover la participación de los menores, el Instituto Nacional Electoral (INE) realizó la Consulta Infantil y Juvenil 2015. En la cual, 2,916,686 menores entre 6 y 17 años de edad, expresaron su opinión sobre los temas de justicia y paz en México; para ello se aplicaron tres cuestionarios, en los cuales se incluían preguntas diferenciadas para tres rangos de edad: de 6 a 9, 10 a 13 y de 14 a 17 años. Los resultados obtenidos de la consulta son de gran importancia, ya que permiten observar hasta qué grado los altos niveles de inseguridad se reflejan en la vida cotidiana del menor.


El primer aspecto a destacar es que los jóvenes de 14 a 17 años conforman el grupo con menos participación en la consulta; y aunque la explicación de tal fenómeno es multifactorial, resulta preocupante debido a que este grupo es el más cercano a adquirir mayores responsabilidades ciudadanas. Orientados al aspecto de seguridad, a los tres grupos se les preguntó en qué lugar se sentían más seguros. Invariablemente el hogar resulto ser el espacio en el que encuentran mayor seguridad los menores; pero de manera contrastante, 7 de cada 10 encuentra insegura su estancia en la calle. Estos resultados coinciden con los obtenidos en otras encuestas aplicadas a la población adulta, y refleja cómo los infantes y adolescentes también perciben la pérdida de espacios públicos a causa de la inseguridad. Desde corta edad la violencia se encuentra presente en diversas esferas de la vida de los mexicanos, por ejemplo: el 12% de los niños de 6 a 9 años ha sufrido violencia física por parte de su familia; el 26.3% de los menores de 10 a 13 años ha sido

víctima de violencia verbal en la escuela; y el 19.5% de los jóvenes de 14 a 17 años ha sufrido algún tipo de violencia.

Una de las características constantes de los mexicanos es el alto nivel de desconfianza,1 y como era de esperarse, esta actitud se encuentra presente en niños, niñas y jóvenes. La familia, amigos (as) y maestros son las personas que inspiran mayor confianza, no obstante, conforme aumenta la edad de los menores los niveles de confianza comienzan a descender. La policía, el ejército, los gobernantes y los partidos políticos siguen el mismo patrón, pero con niveles de confianza más bajos; prueba de ello, es que en los jóvenes de 14 a 17 años el 78.3% desconfía de la policía, el 74.8% del ejército, el 95.1% de los partidos políticos y el 94.8% de sus gobernantes.


Los niños, niñas y jóvenes que participaron en esta consulta, no conforman una muestra representativa del país, ya que los participantes muestran un sesgo por su entorno familiar, que les permite involucrarse en este tipo de ejercicios. No obstante, los resultados permiten realizar una importante aproximación a las opiniones y percepciones de los menores como integrantes de la sociedad mexicana.


En suma, es importante enfatizar dos cuestiones: en primer lugar, las problemáticas que aquejan al país, no son cosas o temas de adultos, ya que tienen una gran injerencia en la vida diaria de niños, niñas y adolescentes; en segundo lugar, es importante promover y facilitar el derecho de los menores a participar y expresar sus opiniones, percepciones y propuestas referentes a los problemas que les afectan, con el objetivo de que la sociedad e instituciones se involucren en la atención de los problemas detectados, así como fomentar la formación ciudadana desde temprana edad.


Artículo por:

Ignacio Duarte Escalera. Estudiante del VIII semestre de Ciencia Política en la Universidad de Guanajuato. Correo electrónico: i.duarteug@gmail.com

Bibliografía

Instituto Nacional Electoral. (2015). “Consulta infantil y juvenil 2015.” Revisado el [24 de marzo de 2016], en: http://www.ine.mx/portal/Elecciones/Proceso_Electoral_Federal_2014-2015/ConsultaInfantilyJuvenil2015/index.html

Referencias

Almond, Gabriel & Verba, Sidney. (1963). The Civic Culture. Inglaterra: Princeton University Press.

1 Se recomienda revisar las bases de datos del Latinobarómetro, LAPOP, INE (Informe País) y Parametría.


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