CONSIDERACIONES EN RELACIÓN AL ABORTO
Por: Estefanía Porras Barajas
En fechas recientes, el debate sobre la
despenalización del aborto se ha posicionado con fuerza en el contexto
latinoamericano como resultado de los hechos ocurridos a mediados de este año
en Argentina, cuando el movimiento empujado por mujeres, lesbianas, travestis y
trans, entró al poder legislativo. El proyecto Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) de la Campaña Nacional
por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, tenía como finalidad el
ejercicio de la plena soberanía de mujeres, niñas y adolescentes sobre sus
cuerpos.
Si bien la iniciativa fue detenida por el senado
argentino, los efectos se han propagado por el resto del continente con la
llamada marea verde, misma que llegó
a México y se manifestó en diversas ciudades del país el 28 de septiembre, de
la mano con la organización Rosas Rojas
y otros colectivos, bajo la consigna: ¡Educación sexual para decidir;
anticonceptivos para no abortar; aborto legal, seguro y gratuito para no morir!
A razón de lo anterior, es preciso revisar los principales argumentos de cada
una de las trincheras.
En términos generales, el aborto refiere a la
interrupción de la gestación del feto; puede ocurrir de manera espontánea (o
involuntaria), o bien puede ser inducido (o voluntario). El debate se produce
entorno a la segunda forma ya que en él cruzan dos derechos fundamentales: la
libre decisión de la mujer sobre su cuerpo y el derecho a la vida.
Entre aquellos que se reconocen como pro-vida, los argumentos van en contra
de la despenalización del aborto. Bajo esta lógica la suspensión voluntaria de
un embarazo supone el delito de homicidio de parentesco, convirtiendo a la
mujer en homicida. Así, se considera que deben generarse mecanismos
alternativos de atención a problemas como embarazos adolescentes o embarazos en
caso de violación, como lo sería el acompañamiento médico y psicológico.
![]() |
| Foto: Olga Medrano. LONGWALKIT CC BY NCND |
Sin embargo, los argumentos a favor del aborto
se constituyen más allá de “aborto sí o aborto no”, sino que consideran el
grueso de factores que producen el acto, como lo son las condiciones
socioeconómicas y de violencia en las que ocurren los embarazos no deseados, el
acceso a una educación sexual deficiente o conservadora, los vacíos legales
cuando las instituciones médicas se niegan a realizar el procedimiento cuando
se ha confirmado el caso de violación, etc.
La visión más pragmática para estar a favor del
aborto (y a la que suscribe la pluma de esta autora) es que el aborto tiene un
impacto en la salud pública, dado que penalizar el acto conduce a prácticas
clandestinas bajo condiciones de riesgo para la vida de las mujeres, al ser
practicado por ellas mismas, por personas sin preparación técnica o por
profesionales médicos en condiciones insalubres.
El aborto ocurre y seguirá ocurriendo para
mujeres de distintas clases. Mientras el aborto siga siendo considerado como
delito, sobrevivirán aquellas con el poder adquisitivo que les permita
solventar la práctica clandestina en condiciones donde su vida no peligre.
Quienes no, son condenadas a una maternidad forzada o la muerte.


0 comentarios:
Publicar un comentario