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miércoles, 3 de octubre de 2018

CONSIDERACIONES EN RELACIÓN AL ABORTO




Por: Estefanía Porras Barajas

En fechas recientes, el debate sobre la despenalización del aborto se ha posicionado con fuerza en el contexto latinoamericano como resultado de los hechos ocurridos a mediados de este año en Argentina, cuando el movimiento empujado por mujeres, lesbianas, travestis y trans, entró al poder legislativo. El proyecto Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, tenía como finalidad el ejercicio de la plena soberanía de mujeres, niñas y adolescentes sobre sus cuerpos.

Si bien la iniciativa fue detenida por el senado argentino, los efectos se han propagado por el resto del continente con la llamada marea verde, misma que llegó a México y se manifestó en diversas ciudades del país el 28 de septiembre, de la mano con la organización Rosas Rojas y otros colectivos, bajo la consigna: ¡Educación sexual para decidir; anticonceptivos para no abortar; aborto legal, seguro y gratuito para no morir! A razón de lo anterior, es preciso revisar los principales argumentos de cada una de las trincheras.

En términos generales, el aborto refiere a la interrupción de la gestación del feto; puede ocurrir de manera espontánea (o involuntaria), o bien puede ser inducido (o voluntario). El debate se produce entorno a la segunda forma ya que en él cruzan dos derechos fundamentales: la libre decisión de la mujer sobre su cuerpo y el derecho a la vida.
Entre aquellos que se reconocen como pro-vida, los argumentos van en contra de la despenalización del aborto. Bajo esta lógica la suspensión voluntaria de un embarazo supone el delito de homicidio de parentesco, convirtiendo a la mujer en homicida. Así, se considera que deben generarse mecanismos alternativos de atención a problemas como embarazos adolescentes o embarazos en caso de violación, como lo sería el acompañamiento médico y psicológico.

Foto: Olga Medrano. LONGWALKIT CC BY NCND
Sin embargo, los argumentos a favor del aborto se constituyen más allá de “aborto sí o aborto no”, sino que consideran el grueso de factores que producen el acto, como lo son las condiciones socioeconómicas y de violencia en las que ocurren los embarazos no deseados, el acceso a una educación sexual deficiente o conservadora, los vacíos legales cuando las instituciones médicas se niegan a realizar el procedimiento cuando se ha confirmado el caso de violación, etc.

La visión más pragmática para estar a favor del aborto (y a la que suscribe la pluma de esta autora) es que el aborto tiene un impacto en la salud pública, dado que penalizar el acto conduce a prácticas clandestinas bajo condiciones de riesgo para la vida de las mujeres, al ser practicado por ellas mismas, por personas sin preparación técnica o por profesionales médicos en condiciones insalubres.

El aborto ocurre y seguirá ocurriendo para mujeres de distintas clases. Mientras el aborto siga siendo considerado como delito, sobrevivirán aquellas con el poder adquisitivo que les permita solventar la práctica clandestina en condiciones donde su vida no peligre. Quienes no, son condenadas a una maternidad forzada o la muerte.



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