NO ENSEÑEMOS A LAS MUJERES A CUIDARSE, ENSEÑEMOS A LOS HOMBRES A NO VIOLAR
Gabriela Almanza
Un hombre es muchas veces el testigo cuando a una
mujer le dicen “tienes que darte a respetar” o “cuídate, sino los demás no lo
harán”. Crece, como la mayoría de las personas, entre constantes comentarios
machistas y después, como aprendiz del entorno, los toma para actuar y desarrollarse
como resultado de las ideas que le son impuestas.
Le muestran a un hombre desde niño que el respeto a una
mujer tiene horario, lugares determinados, y que se pone como un accesorio que
sólo combina de acuerdo con la ropa que usa, según si la falda o vestido no son
muy cortos (“fácil”) o muy largos (“mojigata”) y si un atuendo muestra y oculta
lo que quieren ver, de manera que toda prenda debe buscar el agrado del ojo
masculino. Muestran una idea de cómo tiene que lucir para que sea digna de
consideración.
Entonces los hombres entran a una lógica aprendida: se
respeta a la mujer que se de a respetar, que siga los estándares conforme a los
cuales debe lucir y actuar, aquella que no se respete no tiene que ser
escuchada o cuidada, por lo mismo no tiene que sorprender que sea abusada por el
hombre que entiende que ella es la que hace mal.
Que una mujer hace mal porque se emborracho en una
fiesta, que hace mal por creer que puede andar en las calles que quiera a la
hora que guste, hace mal al bailar de esa forma, vestir como hace, expresarse de
la manera que le plazca y que en general, hace mal por pensar que puede vivir
como quiere.
Que un hombre esté educado a no violar, no es tan
obvio de enseñar si se ve lo poco que se practica. ¿Qué entiende por abusar de
una mujer? Que si es su pareja no sucede la violación, pues todo el tiempo debe
estar dispuesta a tener relaciones con él; que si no se ha negado, no está mal,
incluso si la mujer no se encuentra en un estado de plena consciencia para
tomar decisiones; que si ya llegó hasta la habitación, entonces debe tener sexo,
no se puede negar en pleno momento; que puede tocarla todo lo que quiera, si no
la penetra no está causando daño o faltándole el respeto a su cuerpo.
“No enseñemos a las mujeres a cuidarse, enseñemos a
los hombres a no violar”, que ya bien se sabe que aprender no está solo en
palabras, sino en acciones. Que todos los actores involucrados en la formación de
un niño deben demostrar que no importa la situación, el lugar o como luce una
persona, debe ser respetada, como una regla automática que se tiene que
mantener en la mente de alguien desde una edad temprana. Saber para educar,
para que la generación que en un futuro sean padres, abuelos o un modelo a
seguir para cualquiera, sepa enseñar que el cuerpo de toda mujer es digno de
ser tratado con el mismo respeto.


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